martes, 25 de noviembre de 2008

No se por donde viniste, pero deberías haber seguido derecho.

Hoy al mediodía salí de casa para ir hacia el colegio, como todos los jueves, para ir a dar clases. 
Como me quedé cocinando, salí 5 minutos más tarde de lo habitual, por lo que mi horario de salida de casa coincidió con el horario de salida de alumnos que venían insultándose - con cariño, obvio - y amenazándose mutuamente - con todo su amor, claro -. 
Con el objetivo de no tener que pasar caminando entre ellos (otra vez, porque siempre me los cruzo en la puerta del colegio), decidí no cruzar la calle en la puerta de casa como hice toda la vida, cuando iba a la primaria, cuando iba a la secundaria y mismo cuando por diferentes motivos tuve que ir al colegio hasta empezar a trabajar en él. Esta vez, por primera vez en la historia - o al menos en la historia que mi memoria recuerda - fui caminando por la vereda de en frente. Involuntariamente creo yo, fue más bien un acto reflejo. 
Cuadra y media adelante, me dí cuenta de la nueva perspectiva que generaba cambiar de vereda, y me reí sola. 
Fue interesante el cambio de perspectiva, un cambio enorme conseguido de la manera más simple. Lo único que me hubiera faltado era buena música con auriculares... ir caminando con música que uno solo escucha y que le da un sentido propio e individual a todo lo que se ve y se percibe. Cuando camino (o manejo) escuchando música siento que estoy grabando mi propia película, me permito ver cosas que diariamente ignoro, y a la vez siento que no pertenezco a ese espacio que recorro... es como si fuera invisible. Yo puedo ver a los demás, pero los demás no pueden verme a mi. Es groso. 
De vez en cuando, sin embargo, me cruzo con alguna que otra persona que va, como yo, invisible, grabando su propia película. Y por un segundo cruzamos miradas, nos conectamos, y seguimos nuestro camino - con o sin rumbo - sin cruzar palabra. 

El problema es cuando alguien quiere cruzar palabra. Y te hace señas, te patea el asiento del colectivo, te apura haciendote luces y pegándote el auto para que lo dejes pasar. Maldito alguien. No te das cuenta de que me estás molestando??? de que mi vida es estresante como la tuya y la de todo el resto y me merezco un rato de tranquilidad en mi propio mundo sin que nadie me joda??? 
Cuando estoy de mal humor y me preguntan qué me pasa, y respondo "quiero pegarle a alguien", en el fondo, deep deep down, no estoy hablando de "alguien" genericamente. No. Estoy hablando de ALGUIEN. Ese alguien molesto, ese alguien que me pone los pelos de punta. Y que no se me note tanto porque mis rulos son difíciles de controlar aún con esa crema horrible que publicita Marcela Kloosterböer en esa publicidad horrible de Pantene Pro V, no significa que no se me pongan los pelos de punta. Capaz mi pelo es difícil de peinar no por culpa de mis rulos, sino por culpa de alguien. 
Y.... no se cómo llegué a hablar de mi pelo. Pero en fin, mi punto es que hay gente que es más perjudicial para la salud que fumar. Y también más adictiva que fumar. Entonces, uno quiere alejar y dejar a esa gente perjudicial para la salud. Pero cuesta, porque ni si quiera existen parches. Y ahí, en ese momento en el que el digo "uh, tengo que dejar de *fumar" y una caja de cigarrillos aparece frente a mis ojos... ahí es cuando debería agarrar a la cajita, mirarla fijatemente a los ojos y decirle: "no se por donde viniste, pero deberías haber seguido derecho". 

*sí, lo de fumar ES una metáfora Nacho. 

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